Los índigenas guaraníes llamaron caá a esta bebida hirviente hecha de una yerba silvestre de sabor muy amargo que así como extirpaba el hambre, les procuraba notable fuerza hasta a los más ancianos y esmirriados. Durante el siglo XVlll llegaron los jesuitas hasta esa zona del territorio americano con el propósito de sacar del paganismo a las tribus indígenas para convertirlas a la fé católica. Fué en medio de esta aventura legendaria que esos tenaces sacerdotes conocieron los efectos del mate al que calificaron de "un vicio que se pega a los demás".
La yerba había empezado a cundir entre ellos mismos y al principio les olió a droga con cierta aura demoníaca debido a sus efectos estimulantes casi mágicos.
Pasó el tiempo y cuando en 1767 fueron expulsados,los jesuitas no sólo habían hecho las paces con el mate sino que, muy convencidos de sus virtudes terapéuticas, habían extendido su cultivo por lo que actualmente son las regiones de Misiones y Corrientes.
Los esfuerzos de los monjes por introducir la planta en Europa u otros lugares del mundo de clima tropical o subtropical semejante, resultaron sin embargo inútiles.
No tuvo mejor suerte el naturista y bótanico francés Auguste Hilaire,aterrizado en 1822 en Paraguay donde fué agasajado con ceremonias en las que el mate fué bebida principal.
Tras sorber la infusión servida en caá-i-iguá,la calabaza tradicional,y sin hacerle asco a la bombilla súper chupeteada,se sintió tan refrescado,energizado,relajado y dichoso que voló a examinar la misteriosa planta.
Fue este naturalista galo quien le dió el nombre científico de Ilexparaguarensis a la planta sobre cuya existencia dio luces a la comunidad científica internacional,fuera de dibujar en detalle esta especie que,una vez adulta,alcanza los 15 metros de altura.En su informe Saint Hilaire incluía el testimonio de su experiencia.
Apuntó que,entre otros beneficios,el mate había atenuado sus dolores reumáticos crónicos y aumentado la frecuencia de sus idas al baño por necesidades mayores y menores.
Pese a tan convincente propaganda,tampoco logró hacer que el consumo de mate se arraigara en Europa. Y eso que no exageraba ni un milímetro respecto de sus bondades, tal como lo corroboró cien años más tarde el Instituto Pasteur de París que estableció que el mate tenía,además,un alto contenido de vitaminas B,C y E y que poseía una particular capacidad para estimular la actividad cerebral,la circulación sanguínea y la catividad muscular.También hay que mencionar el poder regenerativo de las células que tiene el mate,condición a la que las mujeres adictas al placer de beberlo,adjudican el hecho de que no se les caiga el pelo ni le salgan canas.
El Mate Clásico
Poner dentro del mate una cucharadita de azúcar y la bombilla.
Agregar la yerba hasta cubrir 2/3 de la capacidad del recipiente,añadir 1/2 de azúcar y un poco de agua tibia;dejar reposar un minuto para que la yerba se hinche.
Llenar el mate gradualmente con agua caliente sin hervir.
Mantener la tetera al rescoldo,de modo que el agua conserve su temperatura,lista para ir echándola sobre la yerba hasta que la infusión pierda el gusto y haya que cebar el mate nuevamente.
Mate Cocido;
Se coloca el agua en una olla y se lleva al fuego.Se agrega la yerba(1 cucharada por 1 taza de agua),y se deja hervir.
Cuando sube la espuma,se retira del fuego.Se agrega 1 cucharada de agua fría para que la yerba se asiente.
Colar y servir el mate cocido tratando de no moverlo para que el polvo del asiento no se levante.
Para preparar un mate cocido más nutritivo,puede usarse leche en vez de agua.