Hacia donde va la cocina. Esta sea probablemente la pregunta del millón
en el siglo XXI.
Nos llenamos la boca con palabras como; cocina de autor, cocina de los
aromas y sabores, cocina creativa, cocina mediterránea, mestizaje,
deconstrucción, etc.
Afortunadamente, a veces, cada vez menos, nos llenamos la boca con algún plato exquisito y aprovechamos la ocasión para hablar de gastronomía.
En el Salón ANUGA, celebrado recientemente en Colonia, la cuestión
culinario gastronómica empieza a ir por unos derroteros que nada tienen que
ver con la cultura gastronómica, ni la identidad de los pueblos.
Una de las novedades estelares en ANUGA (*) es la de los platos
totalmente preparados, dirigidos a responder la demanda de los consumidores
que cada vez más quieren platos listos para comer y que sean prácticos.
La gente cada día tiene menos tiempo para cocinar e indudablemente
prefiere este tipo de productos que, en pocos segundos y con la ayuda del
micro ondas, tiene resuelto el tema de apaciguar el hambre, no el de la
alimentación.
El exotismo también participa del pastel
alimentario-culinario-gastronómico, presentando embutidos al yogurt. Pronto podremos ver tazas de
café listas para calentar al micro ondas en 40 segundos. Dentro de este
apartado también se ha visto en el salón de la alimentación platos
considerados buenos para la salud como el yogurt al “aloe vera”.
Curiosamente en ANUGA había agua sin gas con un 5 por ciento de
alcohol, bebida que habrá que ver si encaja en lo sano, lo exótico o cualquier
otro apartado aún por crear.
Resumiendo, con tanta innovación creo que estamos cambiando la pasarela
gastronómica (platos creativos, sofisticados al alcance de cocineros
singulares) por el carnaval gastronómico o el mundo al revés (agua con
alcohol o la globalización del gusto, fruto de los intereses de las
multinacionales del sector agroalimentario).
(*) Feria líder en el sector alimentario y una de las más relevantes
del calendario ferial internacional.
Jaume FONT