Hasta bien entrado el s. XX, los hábitos de la población mallorquina cambiaban
radicalmente en época de Cuaresma, período de siete semanas entre el carnaval y Pascua.
Existen teorías gastronómicas que indican que, en el fondo, con la Cuaresma, se
lograba la dieta mediterránea fuera más sana y variada. Se hacían raolas o
buñuelos y croquetas de pescado. Los troncos de las acelgas y de las coles se
rebozaban. Mucha verdura y pescado, generalmente bacalao (mi preferido, para mi la cuaresma está falta de sacrificio, sino todo lo contrario).