Hace 2000 años,en lo que hoy se llama Perú,los pueblos chimù y paraca, por algunos considerados como los primeros gourmands de la región, ya se preocupaban de gastronomía.
La evidencia de tal interés se encuentra en sus cerámicas y tejidos, donde se aprecian imágenes de papas, chirimoyas y otras verduras y frutas, junto con los tesoros que el Pacìfico regala en materia de mariscos y pescados.
Unos mil años màs tarde los Incas tambièn reflejaron en sus cerámicas la papa y sus cultivos y su aprecio por los frutos del mar.
Aquellos que vivìan en Cuzco,en el corazón de los Andes, se las arreglaban para recibir pescado fresco traìdo en forma veloz por los chasquis o mensajeros,recièn salidos del océano y con todo su sabor.
Cuando en el siglo XVI llegaron los conquistadores españoles encontraron una cocina nativa multifacética basada en ingredientes desconocidos para ellos, que incluìan una gran variedad de papas, maìz, tomate, pimientos e incluso cuyes, todavía apreciados por su carne suave y dulce.
Los españoles a su vez introdujeron su propia cocina,de influencias latinas y àrabes, junto con los ingredientes desconocidos en el Nuevo Mundo como los cìtricos, la uva, las almendras.el trigo.el cerdo y el vacuno.
Siendo el Perù virreinato por casi 300 años(hasta su independencia en 1821), el paìs era centro de poder polìtico, comercial y cultural, capaz de mantener una clase de ricos ciudadanos con recursos para disfrutar de una fina cocina que fuè generando una sofisticada gastronomìa regional.
Desde la segunda mitad del siglo XIX, emigrantes italianos, chinos y japoneses empezaron a introducir sus propias tradiciones culinarias, multiplicando asì la diversidad de la cocina Peruana.